domingo, 9 de febrero de 2014

La llamada...

El día 24 de agosto del 2010 a las 9:00 p.m. sali de México, recuerdo que no dejaba de llorar y mi mejor amigo fue al aeropuerto a despedirme, unos días antes me había llamado Yeneve para decirme que tambien iba a ir, pero por algúnas cosas no pudo y ya no lo vi.
Me subí al avión, triste pero de algúna manera feliz, sabía que mi vida iba a empezar otra vez, después de sentirme sola mucho tiempo me hice la idea de que llegaría y sería facil hacer amigos.

Llegue el día 25 de agosto a las 6:00 p.m. Nos recojieron unos familiares que habíamos conocido en mayo del mismo año cuando habían ido a México de vacaciones, pero esa es otra historía.
Después de unos meses y encontrar un departamento frente a la escuela donde vivir, nos mudamos, y nosotros (mi hermano y yo) seguiamos yendo a la escuela, donde había una clase donde nos enseñaban como hablar alemán, ahí hice unos pocos amigos pero ningúno de nosotros hablabamos mucho aleman.
No recuerdo cuanto tiempo paso de no saber nada de Yeneve, hasta que un día sono el teléfono de mi casa, como un día normal contesto mi mama y cuando llamo mi nombre se me hizo muy extraño, nadie me hablaba ami, pero cuando oi su voz me puse tan contenta, me cambio la cara, mi mama dijo que era como si hubiese vuelto un brillo. Lo extrañaba muchisimo y sin saber nada de él durante mas de un mes pues me afectaba, aunque había pensando en dejar toda relación con México para mi bien, si no tenía nada que me atara alla iba a seguir con mi futuro.
Pasaban los minutos, nadie me molesto en ese tiempo y daba vueltas por todo el cuarto porque no podía estar sentada, tenía como mariposas en la panza, tenía que caminar, por todos lados, me sentaba, me paraba y esa era la rutina hasta que mi mama me grito, me dijo que colgara ya, que le iba a costar mucho dinero esa llamada, y unos minutos despues de haber colgado, estabamos hablando por messenger. Todavía no se porque nunca lo busque yo si tenía mi messenger, tal vez era por los horarios, el iba a basket y cuando el regresaba de la escuela yo ya estaba dormida.
Nos la pasamos hablando de tonterías y seguía riendo como al princio, solo que esta vez ya no podía tocarlo, era dificil estar asi de lejos de él cuando todo el tiempo estabamos tan cerca y me gustaba, no podía creer que estuviera hablando con el mismisimo Yeneve que conocía, lo escuchaba tan lejos pero aun asi me ponía feliz.
Hablabamos todos los días y siempre teníamos algo diferente de que hablar, tenía mi computadora y el la suya, el unico problema era que yo tenía camara y él no,yo podía hablarle pero a lo unico que le hablaba era a una pantalla que me contestaba con letras, no me acostumbraba y cuando iba a la escuela no me gustaba cuando estaba en el salón de puros alemanes, no hablaba mucho aleman y se burlaban de mi, me hablaban en chino o en ingles y aunque en ingles estaba bien se lo tomaban a burla y ami me molestaba porque no podía defenderme, les decía cosas en español pero no ganaba mucho, de todos modos se burlaban de mi por mi idioma y acento.
Después de semanas de hablar con Yeneve la relación se fue haciendo mas intima, ya no eramos como amigos, ya hablabamos mas de cosas de relaciones, estabamos en sexto de primaría, en lo único que podíamos pensar era en besarnos cuando viniera a Alemania o tomarnos de las manos, pero eso fue al principio, hablabamos de varías cosas hasta un punto de que Yeneve compro una camara y ya no teníamos ni un tema de que hablar, hablabamos siempre a las 9:00 mias, que en México serían las 2:00 de la tarde. Él llegaba a veces mas tarde o a veces ya no llegaba, al principio era increible, me decía cosas muy bonitas y me sentía bien, pero al paso del tiempo nos fuimos separando, sin ningun tema que hablar solo nos decíamos que nos amabamos y me dolía cuando no llegaba, ya era aburrido y quería cortar con él, de todos modos no me llevaria a nada esa relación pero no quería dejar a ese niño tierno, seguía teniendo esa idea en la cabeza, era Yeneve, el niño que decía que me amaba, aunque todavía no sentíamos amor, pero eso pensabamos y me gustaba mucho. Con el paso de los meses lloraba, me dolía que ya no tuviera la atención de Yeneve y aunque a veces le pedía que me diera tiempo no lo hacía.
Duramos ocho meses, y aunque al principio fue hermoso con sus palabras y promesas, me dolio cuando cortamos, aunque era lo mejor, no me alejaba de la computadora para estar con él y me alejo del mundo en el que vivía, no salia para estar con él, no hablaba con otras personas porque quería estar con él y lo hacía porque me había prometido que iba a venir, yo estaba emocionada por eso, pero nunca se hizo realidad y me dolio, me enoje con él y esa fue la gota que derramo el vaso. Nos dejamos de hablar, no sabía de él y pense que así era mejor, me dolía no poder volver a tenerlo pero él tampoco me busco y de todos modos nunca supimos cuando empezamos a andar, jamas me pidio y solo se fue dando, fue una experiencía que tuve que vivir y que aunque no me gusto mucho porque llore demasiado me  ayudo hasta el día de hoy.  

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